Lo que Aprendí de un Tierno Gigante/What I Learned from a Gentle Giant

Esta semana celebramos otro mes desde que nos mudamos a España. Queremos mantener a todos informados de lo que está pasando en nuestras vidas aquí en Granada; lo bueno y lo malo. No estaba seguro si quería compartir esto mucho menos cómo, ya que ningún padre quiere pasar por esto. Se habla de ello en todas partes, sabemos que pasa, pero ¿qué se hace cuando es su propio hijo siendo acosado?

Me gustaría contar una historia y aquí va …

Mi corazón se rompió cuando Eli-Mateo me preguntó: “¿Por qué nadie quiere ser mi amigo? ¿Por qué los niños se ríen de mí cuando me caí en el recreo? ¿Por qué (el niño) lanzó la bola a la cara (dos veces), incluso cuando le dije que no?”

Rápidamente fui de un corazón roto a mi sangre hirviendo.

Le dije a Eli-Mateo que tenía que defenderse a sí mismo, que si el chico decide hacerlo de nuevo que debe hacerle saber quién es el jefe y que ningún niño lo haría. (Una vez más, he dicho esto porque yo estaba molesto y no fue mi mejor momento). Eli me miró y preguntó: “¿Quieres que me meta en problemas también?”

Si conocen a Eli-Mateo, usted sabe que él es amoroso y dulce, que le gusta divertirse y ver que otras personas se diviertan, conocen su fuerza (su tíos saben exactamente de lo que estoy hablando), que siempre esta animado, el primero en despertarse por la mañana para la escuela y no le gusta meterse en problemas.

Como padres queremos proteger a nuestros hijos de cualquier cosa. Pero, ¿qué hace un padre cuando su hijo va a la escuela? No podemos escondernos por los pasillos y escondernos detrás de los arbustos para asegurarnos de que no le pase absolutamente nada a ellos. En primer lugar, porque eso es espeluznante y segundo, porque probablemente será  arrestado. Pero volvamos a la historia.

Esa semana durante nuestro tiempo devocional habíamos estado hablando en torno a la pregunta “¿Cómo mostrar el amor de Jesús hacia los demás, incluso cuando nos hacen mal a nosotros?” Eli estaba prestando atención, yo permití que mis emociones me controlen. Todo lo que había leído se había ido por la ventana. Interesantemente un “líder” Evangélico  en los EE.UU. había dicho algo como “Uno sólo tiene dos mejillas” cuando se le preguntó acerca de poner la otra mejilla. En ese momento me había rebajado a ese nivel.

Le doy gracias a Dios por Leidy, porque ella hizo lo que no pude hacer y eso es orar. Sí, le tenía el corazón roto, pero ella no se dejó que sus sentimientos se interpongan en el camino. Recordó que sólo hay una persona capaz de cambiar cualquier situación y lo más importante cambiar los corazones.

A la mañana siguiente se despertó y Eli me dijo “No sé por qué, pero me siento diferente. Me siento bien esta mañana!” En su actitud normal, optimista. Todo lo que pude hacer es sonreir. Más tarde ese día estábamos caminando hacia el centro de la ciudad y vimos Eli-Mateo corriendo y divirtiéndose con los niños durante el recreo. No se preocupe, nosotros no estábamos escondidos en los arbustos, estábamos al otro lado del río, donde podemos ver todo sin ser notado.

Cuando Leidy y yo tomamos la decisión de movernos al extranjero varios nos preguntaron “¿Qué de sus hijos? Están tan pequeños. ¿Qué con su seguridad? ¿Qué con su estabilidad?” Y yo no voy a mentir, pensamos en esas cosas. No hay nada más importante que nuestros niños y su seguridad y estabilidad. Después de todo, ellos están dejando su familia, amigos, iglesia y todo lo que conocen y ahora se van a un nuevo país y una nueva cultura. Pensamos en todo.

Pero mis hijos van estar seguros y estables donde su mamá y papá esten, pero lo más importante es que encontrarán su seguridad y su estabilidad en donde Leidy y yo encontramos la nuestra. Y les puedo decir que que no es en nosotros mismos (para esa respuesta lean el Salmo 121).

No hay ningún lugar en la Biblia donde Jesús dice: “Sígueme, excepto si tienes hijos, porque tienen que estar en un lugar seguro y estable”. Jesús fue claro, muy claro; si desea seguirme, niéguese a sí mismo. Y si usted es un padre sabe que sus hijos son una gran parte de lo que eres. Así que si queremos seguir a Jesús, se trata de negamos a nosotros mismos, negar lo que mas amamos en este mundo; aunque eso signifique mover nuestro valioso tesoro conocido como nuestros hijos, a quienes amamos, a donde Dios nos llame.

Sabíamos que no iba a ser fácil, pero estábamos respondiendo a una pregunta, “¿Vas a confiar en mí o qué?” Con nuestras vidas, con nuestras finanzas, con nuestro llamado, y con nuestros hijos.

-Ángel H.

Te queremos nuestro tierno gigante. 

 

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What I Learned from a Gentle Giant

This week we celebrated another month since we moved to Spain. We want to keep everyone informed of what’s going on in our lives here in Granada; the good stuff and the bad. I wasn’t sure if I wanted to share this much less how, since no parent ever wants to go through this. We hear about it everywhere, we know it happens, but what does one do when it’s your own child being bullied?

I’d like to tell a story and here it goes…

My heart broke as Eli-Mateo asked me “Why doesn’t anyone want to be my friend? Why did kids laugh at me when I fell at recess? Why did (the kid) throw the ball at my face (twice) even when I told him not to?”

I quickly went from a broken heart to boiling blood.

I told Eli-Mateo that he needed to defend himself, that if the kid decided to do that again he should let him know who is the boss and that no kid would mess with him. (Again, I said this because I was upset. It wasn’t my best moment). Eli looked at me and asked “Do you want me to get in trouble too?”

If you know Eli-Mateo, you know he’s loving and sweet, he loves to have fun and see other people have fun, you know his strength (his uncles know exactly what I’m talking about), he’s always upbeat, the first to wake up in the morning ready for school and he DOES NOT like to get in trouble.

As a parent we want to protect our kids from anything and everything. But what does a parent do once your child goes to school? We can’t be sneaking around the hallways and hiding behind the bushes making sure absolutely nothing happens to them. First, because that’s creepy and second, because you will probably get arrested. But back to the story.

That week during our devotional time we had been talking around the question “How do we show Jesus’ love towards others even when they do wrong to us?” Eli was paying attention, I on the other hand allowed my emotions get the best of me. Everything that I had read had gone out the window. Interesting enough an Evangelical “leader” back in the U.S. had said something along the lines of “You only have cheeks” when asked about turning the other cheek. At that moment I had stooped to that level.

I thank God for Leidy, because she did what I failed to do and that is pray. Yes, she was broken hearted, but she didn’t let her feelings get in the way. She remembered that there’s only one person capable of changing any situation and more importantly changing hearts.

The following morning Eli woke up and told me “I don’t know why, but I feel different. I feel good this morning!” in his normal, upbeat attitude. All I could do is smile. Later on that day we were walking to the center of the city and saw Eli-Mateo running around having fun with kids during recess. Don’t worry, we weren’t hiding in the bushes, we were across the river where we can see everything without being noticed.

When Leidy and I made the decision to move overseas many asked “What about your kids? They’re so young. What about their security? What about their stability?” And I’m not going to lie, we did think about those things. There’s nothing more important than our kids and their security and stability. After all, they are leaving their family, friends, church and everything else that they knew and now were going to be flown across the Atlantic to a new country and culture. We thought about it all.

But, my boys will be stable wherever their mom and dad are, but more importantly they will find their security and their stability wherever Leidy and I find ours. And I’m thankful that it’s not in ourselves (for that answer read Psalm 121). There is nowhere in the Bible where Jesus says “Follow me, except if you have kids, because you know, they need to be in a secure and stable environment.” Jesus was clear, very clear; if you wish to follow me, DENY YOURSELF. And if you’re a parent you know that your kids are a big part of who you are. So if we want to follow Jesus, we deny ourselves, what we love the most; even if that means moving our precious treasure known as our kids, whom we love, to wherever God calls us.

We knew it wasn’t going to be easy, but we were answering one question, “Are you going to trust me or what?” With our lives, with our finances, with our calling, and with our children.

-Ángel H.

P.S. We love you gentle giant.

 

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