Sueños a la orilla del río

Cuando Lady y yo éramos novios veníamos aquí, a la orilla del río Potomac, veíamos los aviones pasar por encima y hablábamos como de bonito sería vivir en España. Pero en ese tiempo solo era un sueño, un “seria bonito.” No estábamos casados, ella todavía estaba estudiando para su licenciatura, y yo no me había dado cuenta como de bendecido era de tenerla en mi vida y que le debería proponer matrimonio. Los años pasaron, nos casamos, tuvimos a nuestros hijos, pero no sabíamos de que un sueño se convirtiera en realidad. Pero nosotros fuimos llevados a España por una razón más grande que una idea “bonita.” Algo más grande de lo que nos habíamos imaginado.

Esta es la primera vez que escribo después de mucho tiempo. Para ser honesto no he podido escribir. Tantas cosas han pasado. Cosas grandes e increíbles como ver a nuestra hija nacer, la primera de su clase en nuestro hogar, y aun no lo podemos creer. Pero también cosas como salir de España y no poder entender el “porqué.” Y aunque a lo mejor elabore en el futuro, me di cuenta que no es para que yo entienda. Después Dios nos llevó a El Salvador para una capacitación, pero también para enamorarme de un país que no habíamos visitado en 20 años (una vez más elaborare en el futuro). Regresamos a la área metropolitana de Washington pensando que íbamos a regresar a España, solo que no estábamos contando con los planes de COVID-19. Hay mucho que hemos aprendido en los últimos 18 meses como familia, pareja, e individualmente. Pero nada más grande que “Fiel es el que nos llama, el cual también lo hará.” Nosotros solo tenemos que confiar. La pregunta que escucho frecuentemente es “¿Vas a confiar en mi o que?” Si Dios siempre ha sido fiel ¿por qué parará ahora? Entonces, ¿por qué parar de confiar?

Continuará…

DREAMING ON THE POTOMAC

When Lady and I were dating we would come here, to the edge of the Potomac, see the planes go overhead and talk about how nice it would be to live in Spain. But at that point it was just a dream, a “wouldn’t it be cool.” We weren’t married, she was still in undergrad, and I hadn’t realized how blessed I was to have her in my life and that I should pop the question. Years passed, we got married, had kids, but little did we know that it would no longer be a dream but a reality. But we were taken to Spain for a reason bigger than a “cool” one. Bigger than what we could have ever imagined. 

I write this as my first post in a very long time. To be honest I hadn’t been able to write. So many things have happened. Great and amazing things like seeing our baby girl, the first of her kind in our household, be born and not being able to believe it. But also things like leaving Spain and not being able to understand the “why.”  And even though I may elaborate on this in a future post, I realized that it’s not for me to understand. Then God taking us to El Salvador for training, but also falling in love with the country that I hadn’t visited in 20 years (Once again this too will also be shared in a future post). We came back to the DC Metro area thinking that we would immediately return to Spain, little did we know that COVID-19 had other plans. 

There’s a lot that we have learned in the last 18 months. But nothing bigger than “He who has called us is faithful and He will surely do it.” We just have to trust. The question “Will you trust me or what?” always rings in my head. If God has always been faithful, why would He stop now? So then, why should I stop trusting?

To be continued…

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